¿Cuándo se dejó de fabricar uralita con amianto en España?
Existe una creencia muy extendida de que, si un edificio se terminó después del año 2002, está libre de riesgos.
En nuestra trayectoria de AST Amianto hemos encontrado con una realidad muy distinta en la práctica, que pone en duda esa falsa sensación de seguridad.
Hablamos de una pequeña localidad, en el que su polideportivo o el único colegio público del pueblo terminó su construcción -oficialmente- en 2003.
A ojos de la administración, es un edificio moderno.
Tras décadas de servicio, esas placas del tejado empiezan a mostrar manchas negras y un desgaste irregular que suelta fibras al ambiente.
¿Cómo es posible si la ley ya lo prohibía?
El quid de la cuestión está en la diferencia entre la fecha de fabricación y el agotamiento de los almacenes.
Las fechas clave de la prohibición en España
Para determinar con exactitud cuándo se dejó de fabricar uralita con amianto, debemos seguir el rastro de una serie de prohibiciones que se fueron dado de forma progresiva:
- 1984: se prohíbe el uso de la crocidolita (amianto azul), el tipo más agresivo para los pulmones.
- 1993: queda prohibida la amosita (amianto marrón), común en aislamientos térmicos.
- Junio de 2002: entra en vigor la prohibición de fabricar cualquier producto que contenga crisotilo (amianto blanco).
- Diciembre de 2002: se prohíbe totalmente la comercialización e instalación de cualquier resto de material fabricado anteriormente.
A pesar de estas fechas, el problema reside en el «stock» remanente.
La normativa de 2001 permitió a los distribuidores seguir vendiendo los productos que ya tenían fabricados hasta que se terminaran las existencias.
Esto explica por qué es tan común encontrar placas con amianto instaladas en obras de 2003, 2004 e incluso principios de 2005.
El riesgo oculto en las construcciones de principios de los 2000
Muchos técnicos municipales se confían al revisar proyectos de obra entregados hace apenas veinte años. En 2026, esos materiales están alcanzando el umbral crítico de su vida útil.
Un fibrocemento que ha perdido su capacidad de cohesión por el Sol y la lluvia, empieza a soltar microfibras invisibles que pueden ser inhaladas por los usuarios de las instalaciones.
Es habitual ver placas que parecen estar en buen estado pero que carecen de documentación técnica que acredite su seguridad.
Si te enfrentas a una rehabilitación en un edificio de esta época sospechosa, lo más prudente es realizar inspecciones y análisis de amianto mediante muestras de laboratorio antes de que cualquier operario toque el material.
Confiar solo en la fecha del catastro es, a menudo, un error que sale caro.
Cómo identificar el material mediante la marca NT
Para distinguir los materiales instalados tras la prohibición, los fabricantes introdujeron una nomenclatura específica.
Las siglas NT (Nueva Tecnología) impresas en las placas indican que el fibrocemento está compuesto por fibras sintéticas o celulosa, eliminando el mineral peligroso.
Después, en la vida real durante el trabajo de campo de un experto, la marca NT no siempre es una garantía absoluta de ausencia de riesgo.
¿Por qué?
- Deterioro visual en cubiertas expuestas a la contaminación o al clima de montaña, el sello NT puede haberse borrado o estar oculto bajo capas de suciedad y oxidación.
- En las mezclas durante la obra no era raro que, durante 2003, se mezclaran lotes nuevos con piezas que el proveedor aún tenía en el almacén desde el año anterior.
- Falsos negativos que se dan cuando una plancha no tiene sello NT. Esto no significa automáticamente que tenga amianto, pero sí obliga a una verificación profesional.
La responsabilidad legal de los Ayuntamientos desde 2022
La Ley 7/2022 de residuos y suelos contaminados ha cambiado las reglas del juego para la administración pública.
Ya no importa si el amianto llegó a la instalación por un excedente de almacén o por una instalación antigua. Si el mineral está presente, debe ser identificado y censado.
Los municipios tienen la responsabilidad de gestionar estos focos de riesgo, especialmente en edificios sensibles como Centros de Salud o Educativos.
Actuar ante una sospecha en edificios de principios de los 2000 es la única forma de evitar responsabilidades civiles futuras.
Cualquier inspección debe ser realizada por empresas inscritas en el RERA (Registro de Empresas con Riesgo de Amianto), ya que el riesgo de sanción por una retirada incorrecta es altísimo.
¿Necesitas ayuda?
Aunque la fabricación terminó oficialmente en 2002, el «fantasma» del amianto siguió recorriendo las obras de España durante varios años más.
Esa ventana de tiempo entre 2002 y 2005 es la que más sorpresas desagradables da en las inspecciones técnicas actuales.
Si tienes dudas sobre la naturaleza de una cubierta o una bajante en tus instalaciones, en AST Amianto podemos realizar un estudio técnico para detectar amianto para darte la seguridad legal y sanitaria que necesitas.
Solo con una certificación profesional podrás garantizar que el entorno es realmente seguro para todos, por lo que te invitamos a contactar con nuestro equipo para resolver cualquier duda sobre tus materiales de construcción.